miércoles, julio 26, 2006

A donde llegó el río.

A donde llegó el río.

Este momento es perfecto,
Por fin tengo la oportunidad,
Tengo que decirte lo mucho que te quiero,
Y lo infinito y eterno que te voy a extrañar.

Es decisión del tiempo, determinar esa situación
también del destino, al momento de llegar al día de hoy,
tu no estas y yo perdiendo la razón,
aunque a donde tu fuiste yo también voy.

Y entre homenajes y odas te edifico,
Eres tan especial, lo sabes?
Has tomado el aire como río,
Has decidido tu misma ser ese aire.

La rivera cristalina traza el sendero,
Y tu alma fluye sobre las corrientes,
Calidas tardes en verano,
Y perfectos atardeceres en poniente.

Tengo fé, no puedo desistir,
Pugna contra mi deseo,
Pero entiendo mi sentir,
La esperanza se limita a un rezo.
Yo te tengo que volver a sentir.

Cuando volverás, o cuando iré yo a ti?
Hasta donde llegó tu sendero?
Acaso habrás pensado ocasionalmente en mi?
Me temo que eso ni mi esperanza ni yo lo sabremos,
Aunque siga reviviendo recuerdos de lo que alguna vez viví.

Hoy lloro tu ausencia,
Y admiro tu osadía,
Tu salud iba en decadencia,
Pero jamás perdiste tu alegría.

Eras fuerte, y muy valiente,
Pero ahora yo soy quien debe ser así,
Me dejaste, y yo tuve que dejarte,
Algún día me tendría que despedir de ti.

Que bello se ocultó el sol,
Y que bello es este amanecer,
Aquí estuve llorándote mi amor,
Y aquí estaré hasta volverte a ver.

jueves, julio 13, 2006

Venganza.

Mi momento llegó, por fin tuve la dicha de verte sufrir, llorar, caer. Se puede suponer que la venganza solo deja un mayor vacio en el alma, y que la vida se convierte en una pesada cruz de conciencia, pero es que me resulta tan grato destrozarte, y observar tu maquillaje escurriendose por tu cara de princesa, por tu cara golpeada y sangrante.

Y ahi estuviste, a mi disposicion, ahora tu eres quien llora, y yo soy quien se burla, se mofa de tus intentos por liberarte, ahora yo tengo el total control.

Y te mostré cada cicatriz que me quedó de las heridas que me provocaste, y por cada una, yo te hago una herida aun mayor, verás, la vida es como un boomerang, siempre regresa al origen, la vida siempre cobra.

En tu agonia, opté por destrozar tu corazón, pues tu me dejaste sin el mio, al momento que lo desgarraste.

Piedad? Acaso crees que podria tener piedad? Pero como, si estoy tan feliz!, de nuevo con tu egoismo, siempre pensando en ti. Y no, ya no tengo alma, tu misma la desapareciste al igual que todo lo bueno y noble que hubo alguna vez en mi.

Ha llegado el momento, tu momento, te debes despedir, y mientras gritando casi afonica me suplicas te perdone, yo abro de tajo tu cuello para verte morir.