lunes, abril 03, 2006

Relatos de mi Abismo: Sin Remitente.

Los cinceles fueron útiles, logramos poco a poco abrir un agujero en la pared lo suficientemente grande para que pudiéramos salir por ahí, logramos escapar, entonces le digo a Arturo, que me acompañe, debemos tomar un camino, por el momento el que sea, pero yo tenia un rumbo en particular, quería encontrar el lugar, donde comenzó esta pesadilla, donde la encontré en la calle, el día que me arrestaron, esperando verla de nuevo por ahí, para solo entregarle algo, ya se lo que sucede cuando trata uno de hablarle, así que debo ser cuidadoso, Arturo me pregunta mi plan, pero no quiero decirle, así que le pregunto lo mismo a el, a lo que solo me responde, “ quiero verla de nuevo, se que tu también planeas lo mismo, pero al igual que yo, que le dirás cuando la veas?”

El hombre tiene razón, debo ser muy cuidadoso, pero debo verla, debe saber, entonces llegamos a aquel lugar, en donde ella esperaba el taxi, pero no estaba ya ahí, así que le pedí a Arturo que esperáramos, y así fue, estuvimos como 6 horas sentados, esperando, el parecía ansioso también, no se si por irse, o por verla, pero que relación tendría el con ella, probablemente solo quería irse a buscar a aquella mujer de la que hablaba, con la cual recuerda, que bailaron toda la noche.

Entonces, me dice: “Ven, acompáñame a un lugar”, no le puedo renegar yo nada, después de todo ha esperado aquí 6 horas solo para acompañarme.

Entonces, caminamos mucho, y casi al atardecer, llegamos a una casa, muy grande, y le pregunto si el vivía ahí, a lo que me responde tardíamente, acompañado de un resignado suspiro, “así es, este fue mi hogar, ella esta ahí adentro” Entonces le digo, debe ser duro ver el hogar donde creaste tu familia, te pareces mucho a mi, yo solía vivir entre la gente adinerada, entonces terminamos los dos de esta manera.

De pronto, mi cabeza comienza a dolerme, me duele tanto, que caigo al suelo fulminado.

Estoy en una terraza solo, afuera de la fiesta que me organizo mi amigo, y justamente estoy con el, platicando: “amigo, en serio pensaste que yo hice tal cosa?, mira, yo solo quería charlar con ella, te pretendía ayudar, debo decirte que ella tiene mucho interés en ti, sin embargo, ella sufre, su madre ha muerto, y su padre, pues ya lo viste adentro, esta tan borracho que solo causa pena, ella necesita que alguien la apoye, y al parecer tu no tienes lo que parece necesario, no hasta que te animes, después de todo, ella convenció a su padre de hacer esta fiesta aquí en su casa, y solo por que le gustaste desde el primer día que te conoció, en aquella junta de negocios, la recuerdas?, donde mostraste el proyecto para estabilizar la economía de la empresa, ella me contó que pretende acercarse a ti, sin embargo tu eres muy desidioso, y bien, hoy la noche, la debes hacer valer.”

Entonces, estando a punto de levantarnos para ingresar de nuevo a la sala donde la fiesta se llevaba a cabo, aparece el padre de esa mujer por la que sueño, y gritando sumergido en tantos litros de alcohol, nos dice: “ Ustedes solo pretenden conquistar a mi hija para quitarle su dinero no es así, pues lamento decirles que eso no será posible, por que aquí mismo terminan sus planes!”

Entonces saca una pistola, apunta y cuando esta a punto de disparar sale ella, le grita que se detenga, pero es muy tarde, partes de cerebro están en mi traje, y el cuerpo que cayó fulminado de mi amigo yace inerte en el suelo.

Entonces, de pronto llega la policía, arrestan a este hombre pero justo cuando se le acercan para arrestarlo, me alcanza a empujar, y yo caigo por un balcón, sobrevivo, pero me he golpeado muy fuerte la cabeza, tengo tanta sangre, pero desde ese momento no sabia que hacia yo ahí, entonces corro, me alejo, automáticamente me convertí en fugitivo, y ella, cegada por su ira, me acuso de cómplice, por el simple hecho de que huí, sin notar que el hombre trato de matarme, a veces la rabia provoca una ceguera total en la mente del ser humano, así fue con ella, es por eso que me odia, por su incertidumbre, era necesario culpar a alguien, y la entiendo, es por mi que ocurrió tal atrocidad.

Entonces, de nuevo, estoy aquí, y Arturo me agita, estas visiones me están volviendo loco, entonces Arturo me dice: “Se la razón de tus visiones, fui yo, Yo fui quien lo hizo, yo asesiné a tu amigo, estaba muy borracho, y lleno de odio por la muerte de mi esposa, habían pasado solo 3 semanas y mi hija pensó que la fiesta que se te organizo seria una buena forma de volver a la normalidad, yo trate de matarte, te pido me disculpes, fui yo quien arruino tu vida.” Y entonces Arturo se derrumba en llanto, y yo, estando en frente del hombre que me quito todo, solo estoy parado, no siento ni compasión, ni odio, ya no hay nada que me motive, mi historia es su historia también, entonces, el es su padre, pero, el me dijo que tenia 45 años en aquella prisión, a lo que el responde: “Mentí”

La Mariposa, todas esas mariposas? Y cinceles? Que eran entonces, le pregunto, a lo que el contesta: “Cada hombre en el pasado a cometido un crimen, pero cada uno tiene el arrepentimiento y desea salir, desea solo ser perdonado por aquellos que han lastimado, tu, llegaste a mi, pero no para conseguir tu perdón, sino para yo ayudarte a conseguir el de ella, pues yo fui quien le metí ideas, de que tu habías planeado esto conmigo para deshacerte de tu amigo, por celos.”

“Las mariposas son las almas, de aquellos que han sido heridos o asesinados, y que ya han perdonado, y desean guiar a los demás dándoles el camino, el cincel.”

Entonces, aquí estamos, afuera de lo que seria la casa del hombre que me acompaña, mismo que mato a mi amigo, intento matarme y padre de la mujer que amo.

Donde esta, no la encuentro, volteo a todos lados, en el suelo, entre la basura, no la encuentro, es la razón por la que quería salir de la prisión.

Arturo me pregunta, “que buscas” y yo le digo que es una carta que pretendía entregarle a su hija, y el me dice, “ah, te refieres a esa carta, la guardé en mi bolsillo solo para asegurarme que tu ansiedad por salir no provocara que la perdieras.”

Toma, aquí la tienes, entonces, en ese buzón, estaba a punto de introducir ese sobre, y me iría, la carta no tiene remitente, por que no tiene caso, ya no tengo fe, solo deseo que sepa que la amo.

Entonces coloco la carta en el sobre, le pregunto a Arturo si cree que la encuentre pronto, y el, Arturo, ya no estaba ahí.

Entonces, me alejo, esperando rehacer mi vida, o terminarla, y esperando que ella, algún día, me perdone, y sea feliz.